Cuando sea grande podré bañarme bajo la lluvia desnuda, podré soñar por un segundo al escuchar una canción, podré perderme en el rincón más sórdido de mi más básico instinto...
Cuando sea grande, no reprimiré mis deseos; lujuriosos o ingenuos ¿qué más da?
Dejaré que mis emociones se sumerjan en lo burdo y en el morbo.
No dejaré que el deseo me haga llorar ni me desgarre el alma.
Cuando sea grande guardaré mis complejos en aquella maleta roja bajo mi cama.
Disfrutaré de la realidad, de lo que mis manos puedan tocar y mi espíritu deleitar…
Cuando sea grande…no aguardaré por el futuro, viviré de lo real en el instante…presente.
ANIMADOR Encuesta abierta, amigas y amigos. Encuesta abierta para conocer cómo llamas a tu pareja, él o ella, cómo te refieres a tu pareja.
HOMBRE Bueno, yo digo… yo digo “Mi señora”.
MUJER Y yo digo, “Mi marido”.
ANIMADOR Señora significa anciana, vieja.
MUJER ¿Anciana?... ¿Me está diciendo anciana? (LLORIQUEA)
ANIMADOR Y “marido” significa “macho”. Y de macho a machista, sólo falta “ista”.
HOMBRE ¿Cómo va a ser? Pero yo no…
ANIMADOR Y usted, amiga mía, ¿cómo llama a su pareja?
MUJER Pues yo por lo más simple. Yo le digo mi “esposo”.
ANIMADOR Simple pero peligroso. Esposo significa esposado, atrapado.
HOMBRE ¿Y esposa?
ANIMADOR Lo mismo, pero al revés. Esposada, prisionera en la cárcel del matrimonio… Dígame, usted, sí, usted, ¿qué palabra emplea para referirse a su pareja?
MUJER Yo he escuchado que lo más correcto es llamarlo mi “cónyuge”.
ANIMADOR Cónyuge. Cónyuge significa que llevan juntos el mismo yugo, como los bueyes de la carreta.
MUJER ¡Ay no, eso no!
HOMBRE Pues en mi caso, yo siempre hablo de mi “consorte”.
ANIMADOR Consortes. No está mal. Los que corren la misma suerte. A las duras y a las maduras.
HOMBRE Yo prefiero decirle “mi compañera”.
MUJER Y yo, “mi compañero”.
ANIMADOR “Compañeros” son los que comparte el pan. Cum panis. Comparten el pan… y la cama, me imagino.
HOMBRE Pero, entonces, ¿cómo se debe decir? ¿Cuál es el mejor término?
ANIMADOR Dígale a su pareja como quiera. Pero conozca el significado de las palabras.
MUJER Ajá, pues usted que tanto sabe, dígame qué significa esa palabrita que usted tanto usa, “pa-re-ja”.
ANIMADOR Pareja. Linda palabra. Viene de par, de similar. Iguales, pero distintos. Distintos, pero iguales. Ni él vale más que ella, ni ella vale más que él.
MUJER Y HOMBRE ¡Mi parejita! Una producción de RADIALISTAS APASIONADAS Y APASIONADOS / www.radialistas.net
¿Quién dijo que los adictos a Internet no tienen vida social?
Desde hace muchos años me he auto diagnosticado como adicta al Internet. Es algo con lo que he aprendido a vivir, no siento que me afecte psicológica, emocional ni profesionalmente, como algunos han osado manifestar, sin embargo, un día en que en mi centro de trabajos se enteraron de que siempre tenía las páginas de twitter y facebook sin cerrar y que las consultaba de vez en cuando, a mi jefe le vino la brillante idea de simple y sencillamente quitarme el Internet en la computadora en la que yo trabajaba. Me sentí muy triste y debo confesar que hasta pensé que se me estaba violando un derecho, era como si sintiera que el derecho de comunicarme me estaba siendo vedado. Sobre todo, porque mi rendimiento laboral no era afectado por esa causa.
Entonces, un compañero de trabajo que vio mi mezcla de enojo y tristeza se dio a la tarea de postear en el muro de facebook un artículo que se refería a la adicción al Internet y de lo obsesiva-compulsiva que se volvía la vida de quienes padecen este síndrome, además de los trastornos y situaciones disfuncionales en las que incurría una persona cyberadicta.
Pero no me pude encasillar en ninguna de esas características que mencionaba el artículo, tal parecía, que me veía como si tuviera un problema psiquiátrico, todo porque me gustaba comunicarme con mis contactos a través de facebook y twitter.
En fin, “Si el patrón de uso de Internet interfiere con tu vida o tiene impacto en tus relaciones de trabajo, familiares y de amistad, debes de tener un problema”, eso decía el post, pero a mí me molestó bastante, porque yo no sentía que tuviera un problema. Sé que hay casos en que el abandono de la vida familiar y/o social, el descuido de las funciones laborales, así como el deterioro de la higiene y salud física a raíz de la inversión de energía y el tiempo invertido en la adicción al Internet, son característicos de este desorden. Pero no es mi caso.
Lo que quiero manifestar es que al contrario de sentir o hacerme un problema, el Internet y básicamente las redes sociales, me han enseñado mucho sobre comunicarme más, interactuar, criticar constructivamente, conocer versiones de distintos ángulos, exponer mis opiniones, respetar las ajenas, etc., y por qué no decirlo, divertirme también.
Sin temor a dudas, sé que este sentir lo comparten muchos, ya que gracias a las meet-ups (reuniones informales organizadas), me he dado cuenta de que ésta es la opinión de varios. Gracias a estas redes sociales, he conocido a personas muy interesantes, cada vivencia es única. El hecho de pasar de un microblog en el que se puede interactuar virtualmente, a una situación en la que ya no sólo conversás de manera virtual sino personal, como es el caso de las meet-ups, es lo que hace relevantes, armoniosas, afectivas e incluso más humanas las relaciones entre quienes estamos ahí.
Es interesante, en este grupo (twittnic) hay una gama de: profesionales, estudiantes, FreeLancers, músicos, escritores, poetas, etc., pero al momento de estar todos juntos sólo nos une una sola razón: socializar. Entonces, ¿quién dijo que los cyberadictos no tenemos vida social? Es falso, al menos en nuestro caso, ya que nos sobran inventos para estar juntos, sobran los motivos para festejar algo, para compartir y aún así, seguir chateando, twitteando o facebuquiando, incluso desde las meet-ups.
Finalmente, debo manifestar que no es cierto que el Internet sea sólo para dañar la personalidad o la mente de cada cual, ya que toda persona debe advertir el peligro, riesgo o desviación que quiere tomar.
Encontré esta frase en un post de tumblr, me llamó mucho la atención y decidí rebloguearla, precisamente porque es un aliciente, porque logra que me identifique y porque es una forma de decir: si el cielo te da limones, aprendé a hacer limonada.
Justamente en estos días, en que todo se recrudece y en que las cosas no pintan del mejor color que deseo, he encontrado tranquilidad y esperanza en la misma angustia. ¿Qué irónico no? No tanto después de haber puesto los pies sobre la tierra, de haber tocado fondo y reencontrarme conmigo misma.
Siempre he tenido miedo de andar en ruta en Managua (les llamamos rutas al transporte urbano), miedo a los ladrones, miedo a caminar y que éstos me sigan, miedo a que se me doble un pie al cruzar una calle (porque tengo osteotendinitis), en fin, probable paranoia mía, pero es así. Entonces, para poder dirigirme a cualquier sitio dependo del taxi, sin embargo, este medio de transporte hoy en día tampoco es seguro y debido a la crisis tampoco es económico. Total, que he decidido ahorrar mis pesitos y lidiar con mi miedo, decidí viajar en ruta.
He aquí una crónica de mi primer día en ruta por Managua. Lo primero, salir temprano, más temprano de lo acostumbrado, pues ahora no hay taxis. Me vestí como Anita, la huerfanita para que nadie se fijara en mí. Fui con zapatos bajitos porque sabía que debía estar de pie y caminar. Lo único que no preví es que estamos en invierno y yo jamás cargo un paraguas, porque cuando llevo algo en mis manos lo dejo en cualquier parte, así que es caso clínico. También llevaba mucho optimismo e iba rezando para que no me pasara nada malo.
La primera ruta que tomé fue la 119 hasta llegar a Plaza España, ahí hice varias diligencias, uff sí que caminé, pero mi optimismo estaba al cien; luego volví a tomar la 119 hasta el Centro Comercial para de ahí subir a la 165 que me llevaría a mi centro de labores, joder, ahí empezó lo triste, inició una tormenta con rayos y centellas, la ruta iba súper llena y casi nos asfixiábamos, la lluvia no cesaba y al bajarme sabía que me mojaría la colita, cuál colita, me empapé toda, y mientras caminaba bajo la lluvia pensé en una revista que leí hace mucho en la que decía ¿qué tan sexy te sentís cuando te cae la lluvia? Jajaja, y decidí que me sentía sexy y que era sexy disfrutar la lluvia, aunque sabía que al llegar a la oficina me moriría de frío por el aire acondicionado, así fue, pero me sentía contenta, era una experiencia bonita, lo malo es que será una experiencia diaria jajaja.
Hoy amanecí resfriada, pero qué más da, ayer por ir pensando en lo que me pasa, me pasé de la parada y tuve que caminar de Altamira hasta el Centro Comercial de nuevo jajaja hasta yo me río de mí misma. Pero esto debe ser así, debo reírme, debo disfrutarlo, debo sentirlo bien, de lo contrario corro el riesgo de morirme de depresión.
Un abrazo, gracias por leer mis locuras…yo sólo quise compartir la crónica de mi primer día en ruta en Managua.
En 2005, me visitó una amiga de Estados Unidos, a quien conocí en Madrid. Vino para conocer mi país, después de tantas descripciones que yo, como buena ciudadana, había dado de mi paisito. Ella es una estadounidense que da clases de Español en un college de San Francisco, precisamente cuando la conocí estudiaba Español. Como buena turista, tomó fotografías “a lo descosido”, lo interesante es que al llegar a su país, mostró las fotografías del viaje a sus alumnos y de todo lo que vieron, a los chicos lo que les llamó la atención fueron las casas de Managua. Me contaba mi amiga que todos le preguntaban por qué las casas de Managua estaban encerradas, por qué vivíamos como presos. Ella no supo responder y me escribió para preguntarme.
Me hizo reflexionar mucho esta situación, debido a que no lo había percibido ni analizado desde ese punto. Estamos tan acostumbrados a nuestro entorno que ya no nos detenemos a observar cómo se va degenerando. Luego, me di a la tarea de observar cuando iba por las calles y, prácticamente, todas las casas de nuestra capital tienen verjas, todas están tras las rejas. Y es que, una de las medidas para combatir la delincuencia y el desorden, incluso para proteger nuestras propias vidas han sido las verjas, a tal grado que hay casas cuya fachada no se ve en lo absoluto. Muchos ciudadanos invierten en construir verjas a las fachadas el dinero que bien podría utilizarse en mejoras internas de la casa, pero en fin.
Sin embargo, no puedo obviar que ante la necesidad de protección, se hace uso de un recurso de diseño urbano tan rudimentario como es la división del espacio a través del uso de rejas, y aunque se pierde visibilidad, iluminación y espacio, a veces se logra un bonito acabado arquitectónico.
Ante esta situación de inseguridad, temor en incluso terror, ya casi nadie está en las aceras por las tardes, como antes solían estar, conversando en familia o viendo jugar a los niños. Ya, incluso, nadie conversa con el vecino ni se entera de nada, todo debido a un encierro autoimpuesto. De manera que, ya no hay casas con verjas sino verjas con casas. Y lo curioso de todo es que no tenemos esperanza de que esta situación cambie, al paso que van las cosas.
Imaginé tus dedos recorriendo palmo a palmo mi piel mientras las palmeras se mecen con el viento...Imágenes...
Tú me cantabas tiernas canciones de cuna en español y yo pude ver la tristeza más dulce en tus ojos... ¡qué ingenioso truco!
Nunca quiero verte triste pensé que querías lo mismo para mí…
Adiós mi casi amante. Adiós mi desesperanzado sueño. Estoy tratando de no pensarte, ¿Podrías tan sólo dejarme ser?
Hasta la vista, mi desventurado romance Ya estoy de espaldas a ti. Debí saber que me traerías este dolor al corazón. Los casi amantes siempre lo hacen...
Caminamos solos a través de una multitudinaria calle Tú tomaste mi mano y bailaste conmigo...Imágenes... Y al dar una vuelta besaste mis labios... Dijiste que no podrías olvidar esa imagen jamás.
Nunca quiero verte triste, nunca quiero que seas infeliz pensé que querías lo mismo para mí...
Adiós mi casi amante Adiós mi sueño sin esperanza Estoy tratando de no pensar en ti ¿Podrías tan sólo dejarme ser? Hasta siempre, mi romance sin suerte Ya estoy de espaldas a ti, mi espalda se ha girado hacia ti Debí saberlo, que me traerías sólo dolor de corazón y angustias Los casi amantes siempre lo hacen.
Ya no puedo ir al océano, ya no puedo ver el mar Ya no puedo caminar de noche por las calles Ya no puedo despertar en la mañana Sin ti en mi mente. Pero ahora te has ido y yo estoy embrujada, me tienes hechizada Y puedo apostar a que tú estás simplemente bien Lo hiciste fácil…tan sólo caminar, entrar y salir de mi vida?
Adiós mi casi amante, adiós mi sueño sin esperanza…estoy tratando de no pensar en TI
Esta vez, al recordar tu nombre, tu rostro y tu voz, no pude haber hecho mejor cosa que tomar un lápiz, llenar línea por línea de este escrito y recargar esta página de palabras sentimentales y románticas, como consecuencia de la inspiración que embarga a mi mente, que no deja de recordar tus confidencias y tu grave voz que se ha dirigido a mí en tan fantástica ocasión.
He pronunciado siete veces tu nombre al ritmo de siete suspiros profundos como la pasión que ha nacido en mi alma y que bautizada ha sido con tu nombre, el que archivado está en letras de oro, en un pergamino muy fino y muy bien guardado en el cuarto más especial del palacio de mi imaginación.
Cuando pensativa estoy en las horas de mi soledad nocturna, veo en la pantalla mágica de mis recuerdos tu rostro, con tus hermosas cejas haciendo maravillosas acrobacias aeróbicas, veo tu rostro encantador, aglomerando mis ilusiones que acuden instantáneamente, cautivadas y atraídas por tu blanca sonrisa, asemejada a los blancos pétalos de jazmín o quizás a la nieve glacial.
¡Oh, triste de mí, ¿qué hago por mis labios? Resecos están, sedientos de la humedad excelsa de tus labios. Mi niño, si mis palabras grabaran mi silencioso eco melancólico, tendría yo la oportunidad y esperanza de decir con certeza absoluta “My dear friend would God you love me as I to you”. Por milagro de la fe a mi segunda religión (el amor) en la que la divinidad sos vos, he escrito la anterior frase, pero de todas formas vos sabés que no soy un genio y lo escrito fue sólo el milagro de mi fe, la cual hizo bailar un lápiz por donde pasa, aunque dirigido por una mano muy obediente a mi cerebro, locamente atraído por vos, dios de mi segunda religión, fuente de mis románticas palabras, causa noble de mis suspiros, etc., etc.
Sé que no sos perfecto, al igual que todo ser humano, pero con tus virtudes y defectos te aprecio muchísimo, te lo aseguro.
Y talvez exagere, pero ya sabés que tengo el corazón de poeta y el alma romántica, pero también soy realista.
¿Querés saber exactamente por qué estoy escribiéndote todo esto? Porque al conocerte he sentido algo especial, algo que creí que no sentiría jamás: confianza. Y te dije y te digo ahora; me asusta sentir las cosas que te he descrito, o decime vos si esta locura es posible entre dos personas que nunca se han visto a los ojos y cuya comunicación consiste en verse por medio de un aparato electrónico, poniendo en riesgo los sentimientos, algo con lo que yo no quiero ni me atrevo a jugar.
Gracias por dedicarle tu valioso tiempo a estas sencillas, pero sinceras palabras.-
Pd. No te asustés de que te hable con el tono romanticón que has leído, yo soy así, y por eso te advertí de esta carta, si te has asustado y te parezco “acelerada” también decimelo. Si pensás que “calladita” me veo más bonita, yo lo sabré entender. Ah, por si acaso no tengo otra oportunidad de escribirte otra carta, también adjunto el poema que te dije que había escrito, llamado MSN.